Casi 12 meses han pasado desde que te fuiste de mi lado, aunque en realidad nunca estuviste junto a mi.
Casi un año, e incluso ahora, que no recuerdo tu voz, no consigo olvidar lo rápido que latía mi corazón cuando estabas a mi lado y me mirabas de esa manera que me enamoraba más aun.
Las cosas han cambiado, aunque yo sigo siendo igual. Dejé los vicios pues estos me hacían recordar quien era cuando estaba contigo. Dejé de pensar, pues tener la mente llena de recuerdos no me permitía madurar. Deje de llorar, pues ya no me quedaron lágrimas cuando te fuiste. Dejé de ser aquella persona que decías que era tu primer amor.
Soy otro, con el mismo rostro, y mis ojos verdes ya no se tiñen rojos cuando pienso en ti.
Me volví duro, serio e incluso pesimista con el mundo. La tristeza que me causaste se convirtió en la fuerza que tengo ahora.
Y he de darte las gracias, irónicamente, ya que el dolor que sentí fue porque de verdad fue bueno estar contigo, pero ahora, aunque aun me vienes a la cabeza, puedo decir que ya no te necesito, adiós.
Que grande es lo que has escrito, me has hecho emocionarme... un brindis por otra mente loca como la tuya que también encuentra cobijo entre las letras al escribir :)
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar