domingo, 26 de abril de 2015

EXISTO COMO EL HUMO

Existo como el humo, flotando en el ambiente con ritmo fantasmagórico al son del cantar del silencio de un cuarto oscuro. El leve brillo que deja entrar la ventana, iluminando el relieve de tus dedos agarrando aquél cigarrillo, muestra lentamente el danzar del aroma cancerígeno. La broma de la forma amorfa del humo blanco es casi contradictoria con su simplicidad en la existencia con el único objetivo de marchitar a su antojo todo lo que logra penetrar. Maldito tiempo. Maldito silencio. Maldito lugar. Malditos mis pulmones marchitos por el oxígeno de la vida. Casi me pierdo en un mar de palabras vagas con la intención de tallar mi nombre en el aire. Oigo una voz en el pasillo, en aquella oscura parte de mi cabeza que llega hasta el subconsciente, me dice que no soy yo, no estoy en mi cuerpo. Me extraño de aquellas palabras al ver con mis propios ojos la forma de mi ser. ¿Acaso no soy mas que una ilusión? Mi retrato blanco sin forma me abre los ojos, me lleva a la luz, soy humo, dentro de ti. Te marchito. Lentamente te marchito. Y tú lo sabes y sin embargo cosumes mi alma danzante que flota. No hay peso en esa acción. No te importa si me terminas de consumir. Me matas. Me duele. Te matas. Lo disfrutas. Estás loca. Yo tambien. ¿Qué pasa? No lo se...