jueves, 29 de enero de 2015

TODAS ESAS LUCES

Los rayos del Sol entran a través de la ventana y su calor me hace despertar. Estaba teniendo un bonito sueño pero no me importó interrumpirlo ya que me percato de esa carita tuya, durmiendo inocentemente. Las mañanas de domingo siempre son iguales, tu duermes mientras yo me levanto antes por alguna razón. Voy al baño y me lavo la cara, al salir sigues ahí dormida, eres tan mona que sonrío y digo, como una broma para mi mismo, "que floja eres". No te enteras de nada, estas sumergida en ese sueño, espero que estes soñando conmigo.

Voy a la cocina y empiezo a hacer café, ese que tanto te gusta, corto de café y algo de leche, lo había memorizado luego de tantas veces que me lo repetiste. Miro el armario y busco el pan de molde, saco dos y abro el frigorífico para coger la mermelada que siempre me obligas a comprar, esa que detesto pero respeto porque a ti te gusta. Me dirijo a la habitación con el desayuno en una bandeja. "El desayuno a la cama, que cursilada", pienso por un momento, pero al fin y al cabo es tu cumpleaños y te lo mereces. Dejo la bandeja en la mesita de madera que tienes en tu lado, te doy un beso en la mejilla y te intento despertar. De pronto abres los ojos, o al menos uno de ellos, al mismo tiempo que me tiras un cojín mientras me pides que te deje dormir un rato más. Que actitud tan infantil y que gracia me hace. Al fin te dignas a levantarte, te sientas en la cama y te emocionas, no por mi y todo lo que he hecho por la mañana, lo haces por las tostadas de mermelada. Me hago el enfadado para darle más gracia al asunto, y me das un beso, te doy las felicidades por tu cumpleaños y nos quedamos en la cama hasta la hora de comer.

Han pasado unas horas, hemos comido y te has marchado con tu madre. No sabes que incluso ella está compinchada conmigo y tus amigas para hacerte una fiesta sorpresa. Llegan todos a casa para hacer los preparativos, queda todo perfecto y sólo queda esperarte. Pasa una hora y me desespero preguntándome donde estás, y casi al mismo tiempo escucho el sonido de la cerradura y.....¡SORPRESA!

La fiesta va genial, sonríes y me agradeces el día. "No me agradezcas nada, es tu día, disfruta", te digo, me das un beso y sigues con la fiesta. Cuando se ha hecho tarde la gente se va, y te digo que aún me queda darte un regalo, te emocionas y me pides que te lo de. Ni siquiera te percataste de que no bebí nada en toda la fiesta. Te pido que subas al coche, nos ponemos el cinturón y arranco el motor. Estas emocionada y no paras de preguntarme hacia donde te llevo.

Llegamos por fin, Camas, cerca de la ciudad y te señalo una colina, se te cambia la cara, "¿tu regalo es subir una colina?", me preguntas, "algo asi", te respondo yo mientras me rio. Subimos mientras te oigo jadear, estas cansada de la subida. Te pido que pares y te tapo los ojos, te guío los últimos metros y entonces te pregunto si estás preparada. No espero tu respuesta y te destapo los ojos. Veo como expresas esa sonrisa mientras se reflejan en ti todas esas luces que iluminan Sevilla. Llevarte a ese mirador ha sido una gran idea. Te abrazo y te digo, "todas esas luces son ahora tuyas, feliz cumpleaños".

lunes, 26 de enero de 2015

MINUTOS EN MI HABITACIÓN

Estoy encerrado en mi habitación escribiendo mientras escucho los ladridos del perro de mi vecino colarse por la ventana. Me pone de los nervios.
Hace una hora que recibí tu mensaje diciéndome adiós. Le doy vueltas, más de las que yo di para ir a verte el primer día. Ya dejé esos recuerdos atrás, junto a la inmadurez que me representaba como una bandera representa a un país.
Mi calma se vuelve rabia, sólo un segundo, después te comprendo.
¿El problema soy yo? Puede ser, a veces pienso que soy tonto por que no me doy cuenta de esas cosas. Pero, ¿siempre soy yo?
Dejo la pregunta sin respuesta a un lado al darme cuenta que mis dedos se agarrotan por el frio, necesito sol, abro la ventana y los ladridos de ese maldito perro se acentúan.
Vuelvo mi atención hacia el televisor, ponen ese programa que tanta gracia me hace, me rio y eso me resulta extraño.
Estoy cambiando. Para madurar hace falta mucho esfuerzo, pero aun así cambio. Tanto cambio me agota, me tumbo para descansar, pero es imposible, el perro no deja de ladrar. Entonces un hilo de luz se cuela por esos pequeños orificios de la persiana e ilumima el título de un libro, "Vuelva usted mañana" de Mariano José de Larra, es gracioso porque fue mi libro favorito hace mucho tiempo. Abro el libro y leo una frase, "Una nube sombría lo envolvía todo. Era la noche. El frío de la noche helaba mis venas", frío es lo que siento, tanto que casi no puedo escribir, pero es de día. Añoro el verano, con su calor y esa luz que ilumina la Giralda. Sevilla es preciosa, y ese velo oscuro que me envolvió durante dos años me impidió verlo.
Miro el reloj. Han pasado varios minutos de las 17:00. El perro se ha callado, pero no voy a dormir como intenté antes. Voy a la calle a dejar que el Sol me vuelva a iluminar.

sábado, 24 de enero de 2015

MIS FRAGMENTOS DE LOCURA

Tengo una mente complicada, pues, de los rincones más internos de mi cabeza salen estos fragmentos de locura.

No me entiendo, no sé que hago escribiendo esto, ni siquiera si sirve de algo. Mientras medito, las horas pasan, desperdicio minutos en algo sin utilidad, ¿acaso tiene sentido?

Mis sentimientos le dan la guinda a este pastel sin sentido, horneado en la mente de un simple joven tras la pantalla de un ordenador. ¡Cuanta inspiración puede dar mirar por la ventana!

El mundo se mueve, lo ves en marcha, mientras, yo me quedo en el mismo punto, agachado, cruzo las piernas y espero ese momento en el que la ideas fluyen en mi cabeza como el agua en un rio. Entonces me doy cuenta, las ideas no fluyen, soy yo, moviéndome por el desierto que son las calles de mi rostro, desde los ojos verdes que tanto sufren con la luz, hasta los propios pelos de una barba en formación.

Que triste pensar que una vez fuí un crío al que le gustaba escribir historias inocentes y ahora, que 19 inviernos me avalan, todo se ha vuelto oscuro.

Quizá algún día todo vuelva a ser colorido, vuelva a respirar ajeno al polvo que flota en el aire de mi descontento, y me quite la máscara veneciana con su permanente expresión triste, como si de una broma se tratara.

Uno más de mis fragmentos de locura tirado al baúl de mi cabeza.

viernes, 23 de enero de 2015

HASTA LUEGO

Sueño con viajar, salir de aquí, ver el mundo, escapar de los problemas allá donde no puedan encontrarme y quizás eso me ayude a encontrarme a mi mismo pues soy un desconocido para mi persona.
Soy difícil de entender, tanto que ni yo mismo me entiendo, no se quien soy, tan sólo conozco mi nombre, pero eso no tiene importancia.
Nada vale más en mi que mis propios pensamientos pues, aun siendo los más equívocos y demenciales, son los que me ayudan a despertar.
Pienso, y eso me aburre, aunque el aburrimiento sea el resumen de mi día a día, me gustaría que no fuera así. Aunque me gustarían muchas cosas que jamás voy a conseguir.
Me gustaría volar fuera de aquí, del mundo, a otros lugares donde la realidad fuera una simple palabra que poder evitar pronunciar.
Adiós, pues me he cansado de escribir y de pensar, ya volveré cuando encuentre mi razón.
Hasta luego.

miércoles, 21 de enero de 2015

AL LECTOR

Hace tiempo que me lancé al agua con pies de cemento, quizá sea esa la razón por la que me asfixio en esta realidad. Ya no queda nada por lo que luchar, nada por lo que derramar sangre, sudor o lágrimas. Ya no merece la pena.
Oculto en lo mas profundo de mi ser se encuentra ese joven que deseaba una vida llena de colores y música, ahora me he dado cuenta que el mundo es gris y la música son gritos y llantos.
Las risas que oigo, incluso las mías, no son de verdad, son una máscara en el rostro de cada uno, y la mía, pálida en su piel, es la más oscura de todas. Soy un demente, ya lo sé, porque de no ser así no habría escrito esto, y tú, que estás leyendo, también lo eres, ya que no habrías llegado hasta aquí tras el desastroso primer párrafo.
Pequeño lector anónimo que te encuentras tras una pantalla, que grande y que pequeño eres. Sabes, aunque duela, que todos estamos locos, el hecho es saber ocultar tu locura.

12 MESES

Casi 12 meses han pasado desde que te fuiste de mi lado, aunque en realidad nunca estuviste junto a mi.

Casi un año, e incluso ahora, que no recuerdo tu voz, no consigo olvidar lo rápido que latía mi corazón cuando estabas a mi lado y me mirabas de esa manera que me enamoraba más aun.

Las cosas han cambiado, aunque yo sigo siendo igual. Dejé los vicios pues estos me hacían recordar quien era cuando estaba contigo. Dejé de pensar, pues tener la mente llena de recuerdos no me permitía madurar. Deje de llorar, pues ya no me quedaron lágrimas cuando te fuiste. Dejé de ser aquella persona que decías que era tu primer amor.

Soy otro, con el mismo rostro, y mis ojos verdes ya no se tiñen rojos cuando pienso en ti.

Me volví duro, serio e incluso pesimista con el mundo. La tristeza que me causaste se convirtió en la fuerza que tengo ahora.

Y he de darte las gracias, irónicamente, ya que el dolor que sentí fue porque de verdad fue bueno estar contigo, pero ahora, aunque aun me vienes a la cabeza, puedo decir que ya no te necesito, adiós.

domingo, 18 de enero de 2015

AL FONDO, EN LOS HUESOS

Todo lo que soy, lo que de verdad me representa, no es mas que una alusión a aquello que no puedo olvidar.

Mis recuerdos alguna vez se vuelven una prisión, un lugar al que no quiero volver, la razón de la desdicha es que te veo todas las noches y no se lo que quieres.

Siempre que apareces, siempre que mi corazón está a punto de estallar de madrugada, me quedo inmóvil, no puedo ni siquiera gritar pues de mi interior tan sólo sale un mudo gemido.

¿Qué quieres? Es lo que querría preguntarte si pudiera hablar cuando poco a poco acercas tu rostro hacia mí y me percato, en ese momento, que tu cara es una sombra del oscuro más oscuro.

¿Qué eres? Un fantasma, pensé en un principio, pero no existen. No eres otra cosa que mi cabeza, mis pesadillas unidas frente a mí con la forma de una pequeña personita, una niña con un lazo negro en su oscuro pelo, y un rostro que hiela la sangre pues se trata de una sombra.

Todas las noches, todas ellas te veo sin poder hacer nada por evitarlo. Quisiera que acabara, pero no puedo hacer nada. Pues eres algo que se encuentra al fondo, en los huesos.

Y si te viera esta noche, déjame hablarte, o al menos, poder gritar de terror.