domingo, 22 de febrero de 2015

NI SIQUIERA LA PROPIA VIDA ES PARA SIEMPRE

Lo echo de menos, sinceramente. No comprendo por que pero aún me atormenta. He hecho cosas malas en la vida, quizá sea el karma, el jodido karma que nos destruye cuando estamos en lo más alto. Un día levantas por la mañana y te das cuenta de que no eres nadie, de que lo has perdido todo y sólo te queda aguantar y asimilarlo. Ni siquiera la propia vida es para siempre, ¿no?

¿Y que hago escribiendo esto? No lo entiendo. Nadie puede escucharme, ya no existo ni para esas personas que me amaban, aunque fueran pocas. El destino se ha cebado conmigo, no tengo fuerza, ni consciencia, solo soy un envoltorio que da pena mirar. La sonrisa que tenia enmascaraba las ganas de huir de la monotonía que era caminar por el lugar que odiaba. Eran colosales y cuando lo conseguí solo quería volver y arinconarme en la oscuridad de mi habitación.

Duele, escuece y quema. El corazón es el primero en sufrir. Asústate cuando este deje de dolerte pues es la señal de que no estás vivo. El dolor es parte de nosotros. Nacemos para sufrir una vida de agobio y traición. Es triste pero ahora que me veo no puedo evitar reir, será por aquello de "preferir reír que llorar".

Un texto que no vale nada. El talento que nunca tuve es la felicidad verdadera, y el defecto más grande se convirtió en su sustituto. Hablo del pesimismo, ese que me recuerda que todo esto que me rodea, desde las teclas que pulso al escribir hasta el confín más lejano más allá de mi ventana apesta como el desecho del vertedero a las afueras de este pueblo.

Quizás la música sea la cura a la enfermedad que me devora. O puede que sea el empujón que necesito para volver a levantarme.

lunes, 16 de febrero de 2015

TU TATUAJE

Son las 12:30 de la mañana y aqui estoy, esperándote impaciente en la calle más concurrida de la ciudad. Saco el móvil de mi chaquetón para ver la hora, veo que llegas tarde, pero no me importa. Me percato que entre toda la gente aparece una chica con un gorro muy mono en la cabeza. Vienes hacia mi y no te saludo, solo te cojo de la cara y te beso de esa forma que a ti te gusta. Luego de ese momento, de ese pequeño besito que te gusta que te dé tras besarnos durante un rato, te acaricio un poco la cara mientras te doy los buenos días.

Te observo caminar. Esa forma de mover tu culito me encanta, me deja atontado, me hipnotiza, me vuelvo loco, me todo. Nos sentamos en un banco donde te pido que cierres los ojos. Cuando estás preparada te doy un beso en el cuello muy despacio y dejo que sientas mi respiración en tu piel. Te retuerces un poco y sonrio por que me hace gracia como te muerdes el labio. No puedo evitar darte un beso y agarrarte fuerte ese culo tan mono. Se ve que te encanta. Te separas de mi un momento para decirme que tienes un piso vacio esta mañana. No dudo ni un segundo en decirte que si.

Llegamos, cierras la puerta y me besas. Te das la vuelta, me coges de la mano y me llevas a la habitación. Me pides que cierre la puerta y cuando me vuelvo hacia ti te estás quitando la ropa. Te doy un abrazo juntando mi pecho con tu espalda. Te acaricio todo el cuerpo y me fijo en el tatuaje de tu nuca, lo beso y noto como me coges la mano y la aprietas. Te llevo a la pared y te sujeto las manos mientras te beso el cuello. Sonríes y por ello lo hago mas despacito, para que te guste más. Te das la vuelta, me besas y me dices que me tumbe en la cama. Te subes encima de mi y me besas todo el cuerpo. No sabes como me tienes, no se como te tengo, pero hace calor. Te pones juguetona porque sabes que me encanta jugar. Quieres que esté dentro y yo lo hago, me muevo, te mueves, sube la temperatura, parece que el verano ha llegado a esta habitación en febrero. Solo pienso en tu tatuaje. Cambiamos de postura, solo lo quiero besar, me vuelve muy loco. Dices mi nombre, lo repites, me encanta. Es en este momento cuando no quiero que acabe, sólo quiero jugar como a ti te gusta.

Quiero llenarme los labios con la tinta de tu tatuaje.

jueves, 12 de febrero de 2015

MALDITO SEA EL MOMENTO EN EL QUE DECIDIMOS SER HUMANOS

Son las 18:34 y como todas las tardes me asomo a la ventana para verte aparecer tras esa esquina. Eres preciosa, me dejas pasmado cuando te veo caminar moviendo esas piernas que dejarían sin aliento a un dragón. Tu pelo rojo es la llama que me enciende y mantiene mi mirada fijada en ti, aunque no se si es esa la razón por la que me atraes o si es el tatuaje que asoma tímidamente por el borde de tu cadera. Tu piel pálida parece ser tan suave como el algodón del que está hecha mi almohada, quizá esa es la razón por la que sueño contigo y tu forma tan sensual de caminar, como si supieras que estoy atento a cada uno de tus pasos y me invitases a hablar contigo. Tu ojos verdes hacen que me pierda en ellos como me pierdo en cada uno de esos sueños pues cada uno de ellos, desde las retinas hasta las pupilas, son un mundo, un mundo maravilloso. Tu figura es espectacular. Eres alta y voluptuosa. Perfecta. Eres la razón por la que me volveria una bestia. Maldito sea el momento en el que decidimos ser humanos porque si me atreviera a hablar contigo perderia toda humanidad y me volveria tan salvaje como el lobo que caza entre los árboles helados. Mi musa, mi sueño y mi perdición.

miércoles, 4 de febrero de 2015

CANTANDO BAJO LA LLUVIA

Te veo tiritar de frio y no puedo evitar abrazarte mientras buscas la postura más cómoda en el sofá. Noto como me acaricias y me das ese beso que me deja atontado. "No tengo ganas de levantarme en todo el día", me dices mientras me miras con ojitos de loca, esos que me parecen adorables. "Eres una floja", te digo mientras me rio y ni un segundo después me das una colleja, aunque con todo el cariño. La verdad es que tirarnos en el sofá abrazados con la manta por encima es lo único que hemos hecho desde que comenzó a hacer frio, y debo admitir que eso me encanta. Se me ocurre entonces salir a dar una vuelta para invitarte a comer y a tomar algo, la típica cita de pareja, pero tan pronto como me dices que si comienza a llover, el destino quiere que nos quedemos en casa pero no nos importa. Se te ocurre ver una película, una de esas clásicas que tanto te gustan, "Cantando bajo la lluvia", la película perfecta para un día como hoy. Enciendo el ordenador y paso varios minutos buscando la película. Haces palomitas para picar algo mientras la vemos. Esto de tener a alguien que ame el cine clásico es estupendo. La verdad es que estas sesiones de cine en casa te hacen bastante feliz, incluso siendo una tontería, pero lo pasaste mal y no voy a dejar que eso vuelva a ocurrir, me niego. Me gustaría ser tu Gene Kelly particular para cantarte bajo la lluvia y hacer que tus lágrimas se perdieran entre las gotas de agua. Por suerte, conseguí hace mucho que dejases esos problemas a un lado y no he vuelto a ver lágrimas en ti, excepto cuando te mueres de sueño, pequeña marmota. Dejo de irme por las ramas en mis pensamientos y sigo con la película. Te cuento curiosidades de ella, como que Kelly rodó esa mítica escena con 40 de fiebre. Comienzas a cantar "Sing Under the Rain" y me quedo pasmado mirándote, eres tan guapa y tienes una voz tan bonita que me hipnotizas. Si mis amigos supieran que pienso eso me llamarían cursi o como suelen hacer: "maricona". Pero siempre he pasado de ellos, al fin y al cabo lo que importa es estar contigo. Termina la película y observas que ha dejado de llover. "Vamos, vístete y nos vamos a dar una vuelta, asi me invitas a una cerveza", me dices. Me rio bastante mientras esperas que diga el obvio "si". Te digo que por supuesto, me visto y nos vamos. Hoy te voy a hacer pasar un buen día.

martes, 3 de febrero de 2015

EL FRAGMENTO SIN NOMBRE

Hace días que ando sólo por la calle. Todos son extraños, incluso mis familiares. Y es en esos momentos de soledad cuando de verdad veo la belleza del paisaje, el sonido de la ciudad y oigo como mis pensamientos me dicen que escriba. "Oats in the Water" de Ben Howard me acompaña en esos paseos solitarios en los que miro al cielo y no encuentro el Sol. La verdad es que me he acostumbrado a estos días nublados, y dicen que en Andalucía brilla con fuerza.
Hoy me he levantado mas cansado que nunca. Mi cabeza ardía a causa de esas terribles migrañas, como si alguien encendiera un soplete y fundiese mi cerebro mientras otra persona martillea mi cráneo. Estoy cansado pero tengo que ir a clase. Filosofía a primera hora, ¿a quién se le ocurrió eso?
Termino las clases y vuelvo a casa. Observo el plato en la mesa, no tengo hambre y lo dejo ahí enfriándose. Subo a mi habitación y comienzo a escribir:

"Hace tiempo que vivo en la soledad, que no puedo respirar nada más que mis propios pensamientos mientras salen de mi mente y flotan en el aire. Cambié mis amigos por bolígrafos para saber más y aún así vivo en la completa ignorancia de mi ser. Mi alma se escapa de mi cuerpo en sueños, se alza como una columna de humo y ahí me observa dormir riéndose de su recipiente de carne y hueso, tan triste como la balada de un cantautor sin blanca en una calle de Nueva York. ¡Oh! la ciudad, la bella y cosmopolita ciudad. Cuanto añoro esa época en la que las luces de tus faros y la brisa que los coches dejan al pasar me hacían vivir, si, vivir ni más ni menos. Mi yo de antaño me golpearía por sentirme así pero, ¿a quién pretendo engañar?, no estoy bien, para nada. Suena la música que me despierta ese sentimiento de culpa, si, culpable de mis malos pensamientos. No tengo arreglo, estoy roto y las piezas que hacen falta para repararme dejaron de fabricarse hace años. Es un hecho que pierdo el tiempo tecleando mis locuras en un ordenador, pero es lo único que me desahoga. Que desdicha ser agobiado por mí mismo."

Termino de escribir, me resulta absurdo pero ahí está. Me quedo pensando un momento y no tardo en recordar que volví a fumar. No tardo en coger un cigarro pero no recuerdo donde tengo el fuego aunque lo encuentro por casualidad. Me voy. Dejo de destruir mi cabeza con mis escritos y comienzo a hacer sufrir mis pulmones.