jueves, 1 de diciembre de 2016

TIERRA MOJADA

Una leve brisa se cuela a través de la ventana, esta fría pues el día amanece gris. Se nota el susurro del invierno en el ocaso del año mientras hacemos frente al mal tiempo.

Quizá soy yo quien amanece gris y el frío que siento es un llanto tormentoso de mi corazón. Nublado como un mal día a punto de sucumbir a la tempestad, esa que hace parecer ríos los suelos de asfalto que piso con mis botas mientras que los cordones danzan al aire con cada paso.

Mi piel comienza a quebrarse a causa del frío. Mi aliento escapa en forma de vapor cuando respiro. Mis ojos verdes se encuentran marchitos por el cansancio de una noche sin sueños y poco a poco se vuelven rojos. Mi camino comienza a ser difícil, como todo, y me vuelvo torpe y frágil.

Mis manos dejaron de sentir calor. Mis ojos dejaron de ver la luz. Mis pies dejaron de caminar. Todo en cuanto me crucé contigo. Un leve brillo en la oscuridad. Un reflejo del Sol que se cuela entre las nubes. Pero no eres mas que barro en el camino. Y yo, sin comprenderte,  no soy mas que polvo flotando a tu lado mientras tu rastro se pierde entre las sombras.

Truenos se escuchan a lo lejos y el cielo se ilumina levemente. Tú ya te has ido, estoy indefenso pero cuando la lluvia caiga sobre nuestras almas...sólo nos quedará tierra mojada.

lunes, 22 de febrero de 2016

LA LUNA Y EL SOL

La Luna vagaba en el vacío tan solitaria que su llanto mudo pero sobrecogedor hizo tumbarse de pena al gigante Urano. Estaba destinada a girar y girar al rededor de un mundo a punto de destruirse, mirando siempre con la misma cara a aquellos seres que, a pesar de su inteligencia, destruyen todo lo que tocan. Un día la visitaron pero solo fue un triste recuerdo de dos hombres caminando sobre ella observando aquello que ella no puede dejar de mirar y que día tras día se va volviendo más gris. Su cara más brillante no podía ocultar los sentimientos que albergaba en su lado más oculto.

El Sol con su semblante y su brillo la vió y decidió preguntarle.

¿Qué te pasa Luna? -preguntó el astro rey al pequeño satélite.
Que los humanos han destruido aquello que debía proteger y estoy tan sola. -dijo la Luna mientras proseguía su giro.
No te preocupes pequeña, yo estaré a tu lado por siempre jamás. -dijo el Sol mientras se acercaba a ella haciéndose más y más grande.

La Luna con los brazos abiertos recibió al Sol que la abrazó, quemó el lugar donde aquellos que la maltrataron vivían y ambos se mantuvieron juntos, en el cosmos, por toda la eternidad.

domingo, 3 de enero de 2016

EL PADRE DE MADERA

Ella se acercó cautelosa al Señor del Bosque cuyo rostro, aunque tétrico, no le infundía ningún miedo. Éste la miró fijamente durante unos minutos, olisqueó a su alrededor y agarró con su mano de roble las bayas que ella portaba en su cesta. Sus ojos eran negros como la noche y sus dedos delgados como las raices que se abren paso en el duro suelo del bosque. Sus mandíbulas se movían al descompás, como si tuvieran cientos de años, mientras masticaba aquellos frutos. Era exactamente igual a como aquella anciana lo describió, el llamado "Padre de Madera", el nacido de las raices de la creación y que protege la vida en el bosque.
Ella no le tenía miedo, más no podia evitar sentir sus latidos pues su corazón estaba apunto de escapar de su pecho y huir de aquella figura ancestral. Tenia un propósito, y como las antiguas leyendas le llevó un presente.

Ya sabes porqué estoy aquí -dijo ella mientras su voz temblaba- busco tu sabio consejo.

Aquel ser de madera se acercó a tan solo un palmo de ella, miró fijamente sus ojos y sonrió, o al menos esa era la expresión que ella creyó ver en ese rostro de dura corteza, alargó su brazo hacia un árbol y cogió una hoja tan verde como los prados cercanos al bosque, la puso en su mano y al apretar el puño contra la hoja ella pudo ver el destino que aguardaba. Las grandes estepas eran el destino, pero el objetivo aún quedaba muy lejos para Carol.

jueves, 24 de diciembre de 2015

UN PAÍS LLAMADO PSICODELIA

Era tarde cuando tu dulce aroma me llevó volando más allá del horizonte, donde los árboles se quitan el sombrero al saludar, donde el cielo se ilumina con un tono púrpura y las ardillas cantan al compás de la trompeta de un búho subterráneo. ¿Cielo o infierno? Ya no importa pues me hallo tumbado en una nube confortable creada por tu humo de dulces hierbas. Infusión de confusión en este lugar con olor a sueño de madrugada en las calles de Sevilla, como si llevara en las venas el licor de tres mil chupitos y algo más en papel de seda. Las flores bailan con ritmo esperpéntico esperando ser recogidas por un transeúnte cualquiera que las trate bien y las manipule con cautela, evitando aquellos ogros azules que se las llevan en sus caballos de dos ruedas. Maldición afortunada en mi cabeza por poder ver aquellas maravillosas bellezas. Mis ojos no pueden apartar la vista de aquel paisaje de ensueño, perfecto, digno de todo desecho dispuesto a autodestruirse. Pero merece la pena con tal de disfrutar el olor de la perfección absoluta. Si existe un dios está aquí y yo soy su chamán preparado para mostrar al mundo las visiones divinas del paraíso del humo sagrado.

Miro de nuevo al cielo, tan hermoso, tan resplandeciente, tan brillante y veo mi techo, ¿mi habitación?

¿Qué hago aquí?

lunes, 20 de julio de 2015

ARENA Y NEÓN

Se ha hecho el silencio en el desierto. Las luces de la ciudad quedan muy lejos pero eso ya no le importa. La vida de su amor se ha desvanecido en un instante, una milésima de segundo que se ha llevado consigo a la persona que más ha querido. Su cuerpo, tendido en la arena teñida de rojo, aun está caliente. Joey no puede soportar todos los recuerdos que le vienen a la cabeza. Que tonto fue al confiar en ella. Que tonto fue al trabajar para Salty. Se arrepiente de haber hecho todo lo que ha hecho pero ya no hay vuelta atrás y emprende el camino hacia su coche, aparcado no muy lejos de allí. El camino es duro pues en su mente no puede ver otra cosa que la cara de Rita, su querida Rita, a la que jamás volverá a ver.
Llega a su Jaguar MK II y abre la puerta tras tirar su cigarro al suelo. Se sienta en el asiento del conductor y estira el brazo para abrir la guantera. De ella saca la foto que se hizo con Rita en el lago Mead. Observa la hermosa cara de aquella chica, su amor, su vida, y mientras deja caer sus lágrimas sobre la fotografía vuelve a sacar algo de la guantera, aquel revólver que Tío Salty le regaló antes de que todo se fuera al infierno por culpa de la avaricia de su chica, su Rita Cohen. Abre el tambor de su Colt Python del .357 y observa que queda una bala, justo lo que necesita.

Obseva de nuevo la foto y deja caer su última lágrima sobre ella. Aprieta el cañón de su revólver contra la sien.

Un estruendoso ruido. Un leve fogonazo. Y el silencio. Todo había terminado.

domingo, 26 de abril de 2015

EXISTO COMO EL HUMO

Existo como el humo, flotando en el ambiente con ritmo fantasmagórico al son del cantar del silencio de un cuarto oscuro. El leve brillo que deja entrar la ventana, iluminando el relieve de tus dedos agarrando aquél cigarrillo, muestra lentamente el danzar del aroma cancerígeno. La broma de la forma amorfa del humo blanco es casi contradictoria con su simplicidad en la existencia con el único objetivo de marchitar a su antojo todo lo que logra penetrar. Maldito tiempo. Maldito silencio. Maldito lugar. Malditos mis pulmones marchitos por el oxígeno de la vida. Casi me pierdo en un mar de palabras vagas con la intención de tallar mi nombre en el aire. Oigo una voz en el pasillo, en aquella oscura parte de mi cabeza que llega hasta el subconsciente, me dice que no soy yo, no estoy en mi cuerpo. Me extraño de aquellas palabras al ver con mis propios ojos la forma de mi ser. ¿Acaso no soy mas que una ilusión? Mi retrato blanco sin forma me abre los ojos, me lleva a la luz, soy humo, dentro de ti. Te marchito. Lentamente te marchito. Y tú lo sabes y sin embargo cosumes mi alma danzante que flota. No hay peso en esa acción. No te importa si me terminas de consumir. Me matas. Me duele. Te matas. Lo disfrutas. Estás loca. Yo tambien. ¿Qué pasa? No lo se...

miércoles, 25 de marzo de 2015

ORFEO

Dichosos aquellos ojos que una vez te vieron y no te admiraron como aquellos idolos divinos que aman los creyentes. Dichosos los labios que no supieron apreciar el sabor de tu piel y se perdieron en la oscuridad de tu boca. Dichosos los dedos que te tocaron pero se alejaron repudiando tu calor. Dichoso yo, que te tuve y te aprecié con locura pero olvidé que sin ti no soy mas que una sombra.

Oscuro es todo aquello que veo en el camino. Que se jodan las estrellas que no me iluminen en él. Como Orfeo bajé a los avernos, al abismo sin guía que me condujera hasta ti, pero las canciones que podía entonar eran mudas y en lugar de dormir al guardián Cerbero, que furioso estaba en su oscura habitación, lo despertaron para cortarme el paso. En ese momento me rendí, pues no tenía fuerzas, y me odio desde entonces. Te dejé allí perdida.

Si me escuchas o si me lees, tienes que saber que esta plegaria, este rezo, esta pena que me amarga va dirigida a la única musa y diosa que tuve. Te adoraba pero te fallé. Te tuve pero te perdí. Te quise y ahora me odio. Ojalá vinieras desde abajo y me abrazaras para poder fundirme de nuevo contigo. Como Orfeo fui a por mi Eurídice, y como él la perdí.

Maldito sea el señor de la muerte y maldito sea yo por no enfrentarme a él.