Hace tiempo que me lancé al agua con pies de cemento, quizá sea esa la razón por la que me asfixio en esta realidad. Ya no queda nada por lo que luchar, nada por lo que derramar sangre, sudor o lágrimas. Ya no merece la pena.
Oculto en lo mas profundo de mi ser se encuentra ese joven que deseaba una vida llena de colores y música, ahora me he dado cuenta que el mundo es gris y la música son gritos y llantos.
Las risas que oigo, incluso las mías, no son de verdad, son una máscara en el rostro de cada uno, y la mía, pálida en su piel, es la más oscura de todas. Soy un demente, ya lo sé, porque de no ser así no habría escrito esto, y tú, que estás leyendo, también lo eres, ya que no habrías llegado hasta aquí tras el desastroso primer párrafo.
Pequeño lector anónimo que te encuentras tras una pantalla, que grande y que pequeño eres. Sabes, aunque duela, que todos estamos locos, el hecho es saber ocultar tu locura.
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