martes, 3 de febrero de 2015

EL FRAGMENTO SIN NOMBRE

Hace días que ando sólo por la calle. Todos son extraños, incluso mis familiares. Y es en esos momentos de soledad cuando de verdad veo la belleza del paisaje, el sonido de la ciudad y oigo como mis pensamientos me dicen que escriba. "Oats in the Water" de Ben Howard me acompaña en esos paseos solitarios en los que miro al cielo y no encuentro el Sol. La verdad es que me he acostumbrado a estos días nublados, y dicen que en Andalucía brilla con fuerza.
Hoy me he levantado mas cansado que nunca. Mi cabeza ardía a causa de esas terribles migrañas, como si alguien encendiera un soplete y fundiese mi cerebro mientras otra persona martillea mi cráneo. Estoy cansado pero tengo que ir a clase. Filosofía a primera hora, ¿a quién se le ocurrió eso?
Termino las clases y vuelvo a casa. Observo el plato en la mesa, no tengo hambre y lo dejo ahí enfriándose. Subo a mi habitación y comienzo a escribir:

"Hace tiempo que vivo en la soledad, que no puedo respirar nada más que mis propios pensamientos mientras salen de mi mente y flotan en el aire. Cambié mis amigos por bolígrafos para saber más y aún así vivo en la completa ignorancia de mi ser. Mi alma se escapa de mi cuerpo en sueños, se alza como una columna de humo y ahí me observa dormir riéndose de su recipiente de carne y hueso, tan triste como la balada de un cantautor sin blanca en una calle de Nueva York. ¡Oh! la ciudad, la bella y cosmopolita ciudad. Cuanto añoro esa época en la que las luces de tus faros y la brisa que los coches dejan al pasar me hacían vivir, si, vivir ni más ni menos. Mi yo de antaño me golpearía por sentirme así pero, ¿a quién pretendo engañar?, no estoy bien, para nada. Suena la música que me despierta ese sentimiento de culpa, si, culpable de mis malos pensamientos. No tengo arreglo, estoy roto y las piezas que hacen falta para repararme dejaron de fabricarse hace años. Es un hecho que pierdo el tiempo tecleando mis locuras en un ordenador, pero es lo único que me desahoga. Que desdicha ser agobiado por mí mismo."

Termino de escribir, me resulta absurdo pero ahí está. Me quedo pensando un momento y no tardo en recordar que volví a fumar. No tardo en coger un cigarro pero no recuerdo donde tengo el fuego aunque lo encuentro por casualidad. Me voy. Dejo de destruir mi cabeza con mis escritos y comienzo a hacer sufrir mis pulmones.

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