miércoles, 4 de febrero de 2015

CANTANDO BAJO LA LLUVIA

Te veo tiritar de frio y no puedo evitar abrazarte mientras buscas la postura más cómoda en el sofá. Noto como me acaricias y me das ese beso que me deja atontado. "No tengo ganas de levantarme en todo el día", me dices mientras me miras con ojitos de loca, esos que me parecen adorables. "Eres una floja", te digo mientras me rio y ni un segundo después me das una colleja, aunque con todo el cariño. La verdad es que tirarnos en el sofá abrazados con la manta por encima es lo único que hemos hecho desde que comenzó a hacer frio, y debo admitir que eso me encanta. Se me ocurre entonces salir a dar una vuelta para invitarte a comer y a tomar algo, la típica cita de pareja, pero tan pronto como me dices que si comienza a llover, el destino quiere que nos quedemos en casa pero no nos importa. Se te ocurre ver una película, una de esas clásicas que tanto te gustan, "Cantando bajo la lluvia", la película perfecta para un día como hoy. Enciendo el ordenador y paso varios minutos buscando la película. Haces palomitas para picar algo mientras la vemos. Esto de tener a alguien que ame el cine clásico es estupendo. La verdad es que estas sesiones de cine en casa te hacen bastante feliz, incluso siendo una tontería, pero lo pasaste mal y no voy a dejar que eso vuelva a ocurrir, me niego. Me gustaría ser tu Gene Kelly particular para cantarte bajo la lluvia y hacer que tus lágrimas se perdieran entre las gotas de agua. Por suerte, conseguí hace mucho que dejases esos problemas a un lado y no he vuelto a ver lágrimas en ti, excepto cuando te mueres de sueño, pequeña marmota. Dejo de irme por las ramas en mis pensamientos y sigo con la película. Te cuento curiosidades de ella, como que Kelly rodó esa mítica escena con 40 de fiebre. Comienzas a cantar "Sing Under the Rain" y me quedo pasmado mirándote, eres tan guapa y tienes una voz tan bonita que me hipnotizas. Si mis amigos supieran que pienso eso me llamarían cursi o como suelen hacer: "maricona". Pero siempre he pasado de ellos, al fin y al cabo lo que importa es estar contigo. Termina la película y observas que ha dejado de llover. "Vamos, vístete y nos vamos a dar una vuelta, asi me invitas a una cerveza", me dices. Me rio bastante mientras esperas que diga el obvio "si". Te digo que por supuesto, me visto y nos vamos. Hoy te voy a hacer pasar un buen día.

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