lunes, 22 de febrero de 2016

LA LUNA Y EL SOL

La Luna vagaba en el vacío tan solitaria que su llanto mudo pero sobrecogedor hizo tumbarse de pena al gigante Urano. Estaba destinada a girar y girar al rededor de un mundo a punto de destruirse, mirando siempre con la misma cara a aquellos seres que, a pesar de su inteligencia, destruyen todo lo que tocan. Un día la visitaron pero solo fue un triste recuerdo de dos hombres caminando sobre ella observando aquello que ella no puede dejar de mirar y que día tras día se va volviendo más gris. Su cara más brillante no podía ocultar los sentimientos que albergaba en su lado más oculto.

El Sol con su semblante y su brillo la vió y decidió preguntarle.

¿Qué te pasa Luna? -preguntó el astro rey al pequeño satélite.
Que los humanos han destruido aquello que debía proteger y estoy tan sola. -dijo la Luna mientras proseguía su giro.
No te preocupes pequeña, yo estaré a tu lado por siempre jamás. -dijo el Sol mientras se acercaba a ella haciéndose más y más grande.

La Luna con los brazos abiertos recibió al Sol que la abrazó, quemó el lugar donde aquellos que la maltrataron vivían y ambos se mantuvieron juntos, en el cosmos, por toda la eternidad.

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