Amanece y el sol está cubierto de nubes negras que dejan caer sus gotas de agua sobre el suelo. El sonido del chispear me despierta minutos antes del despertador y mis ojos se abren colorados por la falta de sueño. Mi cuerpo está agotado cuando ni siquiera se ha puesto aún en pie. Miro mi reflejo en el espejo y esa cara decrépita llena de ojeras parece sacada de una película de terror de serie B. Me miro de arriba abajo y pienso que no soy nada, sólo un corazón latiendo dentro de un ataud de carne y huesos. Rojo es el corazón y roja la sangre, rojo todo lo que consigo ver mas allá del reflejo de mis ojos. Maldito yo y mis ganas de ser bueno. Maldito ese chico que veo delante de mi. ¡Despierta! Deja de jugar con tu vida y haz algo con ella, infeliz amargado. Apaga la luz y sal a la calle aunque la lluvia que cae sobre tus hombros te haga desmoronarte en pedazos de tierra y barro, quizá alguien llegue y haga castillos con ellos. Tu voz interior es la culpable de todo, será mejor no volver a pensar y actuar. Idiota.
No hay comentarios:
Publicar un comentario